Lydia Souza de Guerrero

Mujer Cafam Nariño

Letras de amor y vida

Los muiscas, también llamados chibchas, usaban el vocablo “mink’ a” para denominar el trabajo comunitario en la cosecha, la construcción o realizar algún tipo de trabajo en beneficio de la comunidad, esto es lo que hoy se conoce como minga, en especial en las zonas indígenas y campesinas de la Colombia andina. Esta práctica también deja una huella espiritual, agudiza los sentidos y sentimientos del ser humano y sirve de escenario para el intercambio de saberes. Y en ese intercambio se inspiró Lydia para desarrollar La Minga de la Palabra que es una experiencia pedagógica alternativa con niñas y niños de preescolar y primaria y su comunidad en Bajo Arrayanes. Con esta iniciativa se busca una Escuela Territorio de Paz, para promover el gusto por la lectura de todos los habitantes de la vereda Los Arrayanes y formarlos como guardianes del entorno y de la vida.Con esta minga se ha logrado: Niñas y niños felices aprendiendo. Escuela donde se aprende con el corazón, con la mente y para la vida. Reconocimiento de la experiencia en diferentes épocas y escenarios como una opción alternativa positiva que favorece el logro de una comunidad solidaria, complementaria, responsable con el entorno y la vida, con la identidad territorial fortalecida para proyectarse a la globalidad. Comunidad rural lectora, a través de la construcción participativa de la palabra, a través de los relatos de los guardianes de la tradición y los saberes populares: los abuelitos. Despertar el interés y la admiración de los niños para promover la valoración de su entorno, desarrollando en ellos la capacidad de discernir para tomar decisiones amigables con la naturaleza. Con sus estudiantes desarrollan propuestas de espacios o de aulas vivas en las que podemos aprender o resolver la pregunta que quedó flotando en el aire y leen todo: el viento moviendo las hojas, el canto de los pájaros, la luz del sol, etcétera.
¿Quién es Lydia? Lydia nació el 19 de agosto de 1955 en Pasto, Nariño, es licenciada en Educación Preescolar y Promoción de la Familia de la Universidad Santo Tomás de Aquino, casada, con tres hijos y abuela de cuatro nietos. Dice Lydia que: “Muchas ‘locuras’ hemos realizado, pero considero que lo más grande que he logrado es provocar en mis guaguas (niños y niñas) el deseo de saber. Yo boté los apelativos de profesora, facilitadora, acompañante, orientadora y todos esos nombres que se da a los que estamos en las aulas, lo cambié por el de PROVOCADORA; y sí, soy provocadora porque de todas esas cosas bellas, aprendo”.
CEM La Caldera, sede Escuela Rural Bajo Arrayanes
Correo electrónico: misquipurolili@hotmail.com