Estela Luz Pretelt Villadiego

Mujer Cafam Antioquia

Alimento espiritual para sanar

La anorexia en el siglo XIX se veía como un mecanismo de defensa de las mujeres para no ser obligadas a contraer matrimonio por conveniencia; en otros aspectos obedecía a seguir un canon de belleza impuesto por la moda de turno… Pero ya en los siglos XX y XXI se establece que es una enfermedad que está diseminada a lo largo y ancho del planeta. Y Colombia no es ajena a esta problemática. Evidencia de ello es que en el año 2010 Estela Luz vio en la televisión colombiana el primer caso de una joven que murió por anorexia. Esto le impactó muchísimo, pues habían pasado más de dos décadas desde que ella, sufriendo de anorexia no atravesó el túnel de la muerte; años después seguía viva, realizada profesionalmente y con dos hijos. Su experiencia como docente y su vivencia personal la condujeron a iniciar una odisea, sin precedentes en Colombia ni en Iberoamérica: crear la Fundación Colombiana de Anorexia y Bulimia: Funcabu; además, es autora del libro Yo también sufrí de anorexia.En esta Fundación las víctimas se reciben como hijas y a sus familias se les empodera con asesorías gratuitas para que aprendan a tratarlas y comprenderlas con miras a que la relación intrafamiliar mejore. La etapa de rehabilitación tampoco tiene costo, pues semana a semana y siempre que la integrante de la Fundación necesite ayuda, cuenta con este apoyo. Estela Luz, gracias a su experiencia y preparación profesional, hoy día tiene un tratamiento innovador en Latinoamérica para tratar la anorexia basado en la plasticidad cerebral sin medicación psiquiátrica y que ha beneficiado a miles de personas que buscan un mejor futuro y libres de la anorexia.
¿Quién es Estela? Estela Luz nació el 10 de febrero de 1967 en San Pelayo, Córdoba, y actualmente reside en Envigado, Antioquia. Es humanista e investigadora social egresada de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Cartagena. Al respecto expresa: “Como madre cabeza de familia, muchas veces del mercado de mis hijos saco alimentos para donar a esta obra, no me importa estar meses sin un salario, y tengo esperanza y fe en que algún día pueda estar en mejores condiciones para seguir ayudando más, pues quiero dedicar el resto de mi vida a esta misión”.