Ana María Joel Bernal

Mujer Cafam Magdalena

La magia del Caribe en un corazón alemán

Alemania es conocida por sus ciudades como Berlín, Múnich, Frankfurt o Hamburgo, por su cerveza “Krombacher”, la más famosa, o por literatos como Thomas Mann, Goethe y los hermanos Grimm mundialmente reconocidos por sus cuentos infantiles; y toda esta rica herencia cultural corre por la sangre de “Ula”, que es como le gusta que llamen a Ana María. De ascendencia alemana, pero nacida en una pujante zona del Tolima, Ula viajó a Berlín donde trabajó y se recibió como pedagoga en preescolar de atención a niños y jóvenes con problemas sociales. Allí luchó por los derechos de las mujeres inmigrantes, hizo trabajo social para los refugiados que llegaban de los diferentes países a pedir asilo político en Alemania hasta que se pensionó, pero su corazón sabía cuánto extrañaba el Caribe; así que se decidió a seguir viviendo en Ciénaga, Magdalena, una población hermosa, pero con líos de salubridad y escasa conciencia medioambiental, en especial en el barrio Costa Verde, donde vive y que es escenario de sus esfuerzos por conservar el entorno natural.Como el barrio Costa Verde usaba la playa como vertedero de basuras y desechos, Ula, alrededor de varios sancochos comunitarios, logró que sus habitantes cambien los hábitos y seleccione en la fuente la basura. Ejemplo de ello es que los desechos orgánicos son enterrados para convertirlos en nutrientes para la tierra y los productos no reciclables son recogidos y enviados a Ciénaga para su respectivo proceso y evitar así que el medioambiente se estropee. Una de las fuentes principales de ingresos de los habitantes del barrio es la pesca, pero se ven enfrentados a la erosión natural costera, lo cual se convirtió en una nueva batalla para Ula, y después de cinco años de trabajo duro logran la construcción de dos espolones en piedra que se adentran 127 en el mar Caribe para recuperar casi 200 metros de playa y asegurar la continuidad de la pesca sostenible.
¿Quién es “Ula”? Ana María, “Ula”, nació el 10 de enero de 1945 en el Líbano, Tolima, desplazada por la violencia a finales de 1951 a los 6 años de edad y criada en la costa caribe, aprendió sobre el sabor que se le debe tener a la vida sin importar las circunstancias. Al graduarse de bachiller buscó trabajo en Barranquilla donde conoció al padre de su primera hija, y ella sin pronunciar su primera palabra ni esbozar sonrisa alguna le enseñó el poder que tiene cada persona para decidir sobre su propia vida. Así que planificó lo que sí quería para su vida: estudiar en Alemania, darles un mejor futuro a su hija y sus dos hermanos menores. Por eso, aprovechó sus raíces alemanas heredadas de su padre, expulsado de Alemania en el año 1938 por ser de raza judía, y migró a Alemania. Expresa Ana María que: “Aquí en Costa Verde aprendí, la paciencia del pescador y a pedir ayuda de los demás, fueron cinco años de un proceso arduo donde la comunidad y la paciencia que me enseñaron, fueron valores importantes que me ayudaron terminar un proceso afortunado para nuestro territorio”.