Rosa Ermi Banguera Rivadeneira

Mujer Cafam Cundinamarca

20 años forjando cadenas de libertad

En medio del desplazamiento una forma de unir y reivindicar el terruño que se deja por voluntad propia o por factores derivados de la violencia es unirse, pues el ser humano es, por excelencia, un ser social que busca en sus similares la fuerza para afrontar los desafíos diarios de la vida. Y cuando Rosa Ermi llegó a vivir al barrio La Isla de la comuna 4 del municipio de Soacha, se sorprendió por la cantidad de afros que vio en condición de desplazamiento que provenían del pacífico y atlántico colombiano, ella creó, con un grupo de mujeres en su mayoría desplazadas y en condición de vulnerabilidad, la Fundación Femenina Perlas del Pacífico. Convencida de que es necesario visibilizar a la comunidad desplazada de Soacha, con las lideresas de su Fundación acudieron a la Gobernación de Cundinamarca, a la Alcaldía de Soacha, entre otras entidades, para dar a conocer la conformación de esta organización y solicitar el derecho a participar en la socialización y construcción de la política pública pertinente a este sector de la población.Como resultado de esta gestión, el 26 de enero del 2003, con el apoyo de la Dirección de Cultura de la Gobernación de Cundinamarca, su entidad realiza el Primer Encuentro Cultural Afrocolombiano en el barrio La Isla de Soacha. Allí se pudieron apreciar muestras gastronómicas, actividades de danza, desfile de moda étnico y expresiones culturales de la costa Pacífica y Atlántica. Además, la Fundación adquirió una sede en arriendo y en firmó un convenio de cooperación con la Fundación Gens Mundi Casa de la Mujer Soachuna, donde se le hace entrega en calidad de comodato esta instalación, incluida el área de planta de soya.
¿Quién es Rosa Ermi? Rosa Ermi nació el 9 de mayo de 1956 en Tumaco, Nariño, y desde pequeña fue una mujer decidida, como cuando a sus 15 años empezó a trabajar para ayudar a su familia. En el año 1980 llegó a la ciudad de Bogotá con 24 años, desplazada, y con nostalgia en su corazón por tener dejar con su madre a su hija de 1 año de nacida. Allí, inició la búsqueda para trabajar en lo que se desempeñaba en su pueblo, administración de almacenes, pero el racismo de aquellas épocas solo le permitió vincularse a labores domésticas en casas de familia. Rosa expresa que: “Se debe compartir conocimiento e impulsara esta comunidad –en su mayoría mujeres, pero también hombres– que se han ido incorporando a este proceso a través de capacitaciones, cursos, proyectos en diferentes áreas como modistería, elaboración de productos en la planta de soya, tejido étnico afro, lencería del hogar, productos de aseo con enfoque ambiental, gastronomía y folclor es un aporte a la construcción de la paz, en nuestro país”.